Radio Fulmini

Per installare RadioFulmini sul tuo sito clicca qui
_________________
Chi siamo
Login
Per gli Iscritti
Ricerca

Ricerca avanzata


Questo sito-rivista è la prosecuzione del blog-rivista fulmini, che in diciotto mesi ha capitalizzato 180.000 visite. Per conoscere il funzionamento di questo sito-rivista si può leggere il "Chi siamo" qui in alto.

economia di solidarietà : Filosofia, Ecologia, e Benessere.
di fulmini , Mon 22 February 2016 5:00
English version   Version Française   Versión español   Deutsch version  

Filosofía, Ecología, y Bienestar
Charla para el seminario con Julio Muñoz en Talca - Cile, 2016.
di Howard Richards

Howard Richards


Buenos días. Agradezco a Julio Muñoz la oportunidad para compartir pensamientos con ustedes. Julio y yo nos conocimos en Santiago en un lugar que se llama Universitas Nueva Civilización. Participábamos con un grupo de personas que nos habíamos reunido para repensar la política en este mundo complejo que es la actualidad. Nuestro proyecto es construir una nueva civilización.

Más que una nueva economía, más que una nueva política, falta algo más profundo, otra relación con la tierra, otra relación de los seres humanos los unos con los otros, otra relación de las almas con los cuerpos. Todo hay que repensar.

Porque nada menos que una nueva civilización es capaz de salvar la biosfera. Esto lo dice todo. Si no podemos salvar la biosfera no podemos salvar ni la especie nuestra ni ningún animal ni ninguna planta. Todo hay que repensar.

Dicho todo esto surge la pregunta, “Bueno, pero ¿Qué hago?” “¿Qué hago hoy?” “¿Qué hago mañana?” “¿Qué hago en el día?” “¿Qué hago en la mañana?” “¿Qué hago en la tarde?” “¿Qué hago en la noche?” Si a nosotros los que somos ahora vivientes nos toca la tarea histórica de crear una nueva civilización, “¿Dónde empezamos?” Hay una sola respuesta posible: Aquí. “¿Cuándo empezamos?” Otra vez hay una sola respuesta posible: Ahora.

Si ahora son un poco pasado las seis de la tarde, ¿Qué vamos a hacer en este tiempo que vamos a compartir entre ahora y las siete de la tarde?

La agenda que ofrezco para pasar este tiempecito es la siguiente: En este tiempo que compartimos les voy a sugerir seis cosas que cada quien podamos hacer cada día para crear una nueva civilización. De esta manera la gran idea de una nueva civilización se aterriza. Se aprende un poco que es lo que es la idea general por discutir tareas específicas que cada quien podemos asumir todos los sábados, todos los domingos, todos los lunes, todos los martes, todos los miércoles, todos los jueves, y lo más nos ataña ahora todos los viernes.

La primera de las seis sugerencias es leer. Si hay que repensar todo, se sigue que hay que pensar. Si hay que pensar, hay que leer. Aprovecho este momento para regalarles lecturas que son escritos míos.

REPARTIR Posibilidad y Necesidad de la Economía Solidaria, aportes hacia otra economía.

Ofrezco también unos libros que son principalmente libros de Luis Razeto. Luis Razeto es el rector de Universitas Nueva Civilización. No los puedo regalar pero los puedo vender barato, en solamente cuatro lucas no más cada uno.

REPARTIR libros.

Surge inmediatamente un problema práctico. Si vamos a leer ¿Cuándo vamos a leer? Casi todos estamos ocupados todo el día. En la tarde no hay ambiente para leer, hay vida de familia, hay televisión, hay Facebook, y además hay cansancio. ¿En qué momento leer?

He encontrado una solución al problema de encontrar tiempo para leer en una vida llena de actividades y de distracciones. Es muy personal. Tiene que ver con mi historia personal y con mis características como individuo. Sin embargo creo que valga la pena contarles mi solución.

Sucede que soy bueno para dormir. No me cuesta nada despertarme en la madrugada para contestar al teléfono y luego regresar a dormir otra vez.

Sucede también que cuando fui joven y recién casado tuvimos una amiga quien sufría de depresión y quien amenazaba a cada rato que iba a suicidarse. Ella solía llamarnos en la madrugada para contarnos sus penas y conseguir algún consuelo por ser escuchada. Mi esposa Carolina no pudo atenderla. Si ella perdiera sueño en la noche luego el día siguiente ella no valía nada, deambulaba como mona drogada.

Por eso a mí me tocó conversar con la amiga deprimida a veces una hora a veces una hora y media a veces dos horas entre la una y las tres de la mañana.

Hoy en día medio siglo después la amiga sigue en vida. En fin no se suicidó. Seguimos casados con Carolina. No nos hemos divorciado. Ya no hablo más por teléfono en la madrugada pero si leo en la madrugada. Seguí con el mismo horario pero lo llené con otra actividad. Encontré un espacio tranquilo para leer sin que nada me distraiga.

Les cuento además que ahora que soy adulto mayor y nunca suena el teléfono en la noche he cambiado mi horario. Me acuesto entre las diez y las once y duermo hasta las cinco de la mañana. Luego leo hasta las siete.

Levantarse temprano en la mañana en vez de interrumpir el sueño de la noche es una mejor solución para la mayoría. A lo mejor es una mayor solución para mí también.

Paso ahora a una segunda actividad que cualquiera pueda hacer cualquier día para echar las bases de una nueva civilización: caminar. Caminar no es solamente saludable. Es también patriótico. Defiende la patria contra la contaminación ambiental, como también lo hace el pedalear, que se puede considerar un tipo de caminar que se hace montado a una bicicleta. Caminar hace la biosfera más sustentable. Deja que el carbono se quede enterrado donde debe permanecer sin entrar en la atmosfera en la forma de dióxido de carbono. Evita estorbar los delicados equilibrios que hacen posible la vida.

Aunque mis aficiones siempre han sido leer y pasear, fue en 1990 cuando se me ocurrió que la costumbre de caminar podría solucionar el problema de pobreza en el mundo. 1990 fue el año de la primera guerra del golfo pérsico, uno de muchas guerras en las cuales el petróleo ha figurado como elemento motivador. Se me ocurrió que el número de personas en el mundo con automóvil particular era en aquella época aproximadamente igual al número de personas en el mundo quienes vivían en extrema pobreza, siendo ambas cifras más de mil millones.

Mi idea fue vender mi auto, caminar o pedalear, usar movilización pública cuando fuese necesario, y luego con el dinero que tuve porque no lo estaba gastando en el automóvil que no tenía, compartir con una sola persona en pobreza extrema. De este modo habría un automóvil menos en el mundo, y a la vez un pobre menos.

Decía Mahatma Gandhi que el socialismo comenzaba con una sola persona. Si hay uno después puede haber diez, luego cien, mil y un millón. Por otra parte si se comienza con cero, sean lo que sean los ceros agregados a la derecha la suma seria siempre cero.

Mi plan fue invitar al resto del mundo a copiarme, caminando y pedaleando, y de esta manera solucionar a la vez el problema del medio ambiente y el problema de la extrema pobreza.

Los resultados logrados por mi plan en los 26 años que han pasado desde 1990 han sido distintos de los que yo esperaba. Primero, no he tenido ningún seguidor. Siempre decía Peter Drucker el gran filósofo de los negocios que un líder por definición tiene seguidores. Según esta definición no soy líder.

Segundo, puesto que vivo ahora en Chile y Chile es un país donde casi no hay extrema pobreza a los niveles que son comunes en África, Asia y algunos países de América Latina, el dinero que no gasto en automóvil ha servido no solamente para rescatar a una sola persona de hambre, sino para ser garantía parcial que en el barrio donde vivo nadie pase hambre. En mi barrio, que es el barrio de la calle Andrés Bello al lado del estero y del callejón González en Limache viejo, ya son varios años que nadie pase hambre. Con la Junta de Vecinos hemos organizado un sistema de trabajo comunitario pagado con mercadería. Nadie pasa hambre porque cuando alguien no tiene trabajo siempre pueda hacer algo útil en el barrio y por lo menos tendrá alimentos. Suele pasar que algunos vecinos no tienen trabajo en ciertas épocas del año porque trabajan en la agricultura.

Digo que el dinero que no gasto en auto es solamente una garantía parcial que nadie pase hambre no porque alguien pasa hambre en mi barrio, sino porque la parte difícil de organizar la garantía no lo hago yo. La hacen las voluntarias de la junta de vecinos. Ellas son quienes organizan el trabajo y reparten la mercadería. También lo digo porque aun en la parte fácil, la parte que es simplemente caminar y compartir el dinero que me sobra, somos dos donantes. El otro es un vecino quien también camina, también es filósofo, quien tampoco tiene auto, y quien tampoco tiene seguidores en este sentido ni siquiera en su propia familia. Su nombre es Gastón Soublette. Gastón no es seguidor mío, hace lo que hace por sus propias razones, así que sigue siendo cierto que no tengo ningún seguidor y por eso no soy líder.

Hay una tercera razón por la cual el resultado de mi plan ahora después de 26 años no ha sido lo que yo proyectaba en 1990. Esta tercera razón fundamenta la tercera sugerencia en mi listado de seis cosas que cualquier persona pueda hacer cualquier día para iniciar una nueva civilización.

La tercera razón es que mi di cuenta que la economía actual depende del consumismo. Si yo tuviera los muchos seguidores que no tengo, el resultado no sería el fin de la pobreza sino el fin de la industria productora de automóviles particulares. Quebrarían también las muchas industrias que dependen de la automotriz, produciendo con toda probabilidad el desplome de las bolsas, la caída del PIB, y un crecimiento económico negativo en vez de positivo. El resultado sería mayor pobreza y no como pretendía yo en 1990 menos pobreza.

Con mayor razón es necesaria una nueva civilización. Hay que repensar todo.

Mi tercera sugerencia para hacer algo cada día para construir una nueva civilización es compartir el excedente, y también seguir los otros valores de la economía solidaria. Participar en crear otra economía, una economía que no depende del consumismo.

Cualquier persona cualquier día puede participar en microeconomías con lógicas distintas a la lógica de la dominante. Existen en todas partes y siempre han existido prácticas humanas que demuestran los valores de la economía solidaria.

Aquellos valores son simplemente los valores humanos. Son los valores típicos de la especie humana en sus cientos de miles de años de residencia en el planeta tierra. Son resumidos por Luis Razeto bajo la etiqueta de Factor C. Es la fuerza de la solidaridad en la economía. Sucede que varias palabras que nombran los valores humanos comienzan con C. Compañerismo, comunidad, cooperación, colaboración, comunión, coordinación, comunicación, calor, comprensión y otras. Los cristianos agregamos Cristo, C con mayúscula.

Mañana a primera hora vamos a escuchar la siguiente charla de este seminario que es una charla sobre la permacultura. La permacultura también es una expresión de la economía solidaria, y es también algo que todos podemos practicar aunque sea en maceteros en un apartamento urbano. Según Bill Mollisson el australiano quien la fundó la permacultura tiene tres principios básicos. Ellos son:

1. Amar a la tierra.
2. Amar a la gente.
3. Compartir el excedente.

Les puedo dar un ejemplo de compartir el excedente. Yo tengo excedente de limones. No tengo cantidades industriales pero tengo suficiente para regalar limones a mis vecinos. Mi vecino Sergio tiene excedente de uva. Todos los años en el mes de abril Sergio hace chicha de uva y la comparte conmigo y no sé con quién más.

Yo no sé el valor de los limones que le doy a Sergio en dinero y no me interesa saberlo. Tampoco sé el precio de la chicha. Lo que sí sé es que a mí me vale más la amistad que unos pocos pesos. La amistad de un vecino vale mas no solamente por razones sentimentales sino también por la razón poco sentimental que la solidaridad de los vecinos es nuestra mejor defensa contra los ladrones y los asaltantes.

Cualquier cantidad de antropólogos e historiadores han documentado que durante miles de años nuestros antepasados han comprendido muy bien el valor de los regalos para establecer nexos de cooperación y confianza. El antropólogo Malinowski por ejemplo ha estudiado las costumbres de habitantes de ciertas islas en el océano pacifico. La gente de la costa entrega pescado a la gente del interior. Las del interior entregan chacarería a la gente de la costa. Todo esto con ceremonias y rituales.

Es palmario que ciertas costumbres y valores antiguos que ahora entran en la economía solidaria, en la permacultura y en otros movimientos alternativos al neoliberalismo dominante son factibles y sostenibles. La gente de la costa puede regalar a la gente del interior todos los años por miles de años.

Lo que no es a lo largo factible y lo que no es sostenible es la civilización actual. Les voy a dar un ejemplo de mi experiencia propia para fundamentar este aserto tan tajante pero lamentablemente también tan cierto.

En cierta época de me vida yo ejercía como abogado en California en calidad de especialista en la reorganización de empresas en quiebra. Me tocó una vez un cliente quien fue dueño de una empresa cuyo negocio fue comprar productos agrícolas de los productores y revenderlos a comerciantes minoristas.

Mi cliente me dijo “Howard yo sé que mi contabilidad está al revés, pero te lo juro que si me puedas salvar de mis acreedores y sacarme de este lio nunca más voy a tener las cuentas al revés.”

Lo que quería decir mi cliente con las palabras “al revés” fue simplemente que sus cuentas pagables eran mayores que sus cuentas cobrables. Me estaba jurando que en el futuro él siempre iba a cobrar más que iba a pagar.

No cuesta mucho deducir que no es posible que todos los negocios hagan lo que me prometió mi cliente. No es posible que todas cobren más que pagan. La misma cuenta que es un pagable por uno es un cobrable por otro. Como destacaba John Maynard Keynes sumando sobre la economía entera los pagables tienen que ser iguales a los cobrables. Son las mismas cuentas vistas de dos puntos de vista.

Lo que más hay que entender, lo que los sociólogos siempre han comprendido y lo que a los neoliberales les cuesta comprender, es que el mercado nunca pueda ser la institución básica que rige la vida en general. Si no hay valores humanos más fundamentales del mercado y que suavizan y complementan las puras relaciones humanas mercantiles la sociedad no puede ser ni estable ni sostenible. Tampoco puede ser eficiente, si se mide la eficiencia con los criterios físicos de atender a las necesidades vitales de la gente en armonía con el medio ambiente. El bienestar que la ciencia nos promete, el sistema liberal dominante no nos puede entregar.

Todos y cada uno podemos hoy y cada día vivir valores solidarios, los verdaderos valores humanos, en nuestras familias, en nuestros barrios, y en nuestros trabajos. Te doy un ejemplo más: una anciana de mi barrio tuvo necesidad de tratamiento dental pero no tuvo dinero. Yo me ofrecí para ayudarle y ella fue citada con una dentista limachina de nombre Teresa quien le atendió bien y solucionó su problema. Yo iba a ayudar con la cuenta, pero en fin no hubo cuenta. La Teresa la trató sin cobrar.

De esta manera en la vida diaria se prepara la nueva civilización, que no es otra cosa que la recuperación de los mejores valores de las viejas civilizaciones.

Mi cuarta sugerencia después de leer, caminar, y compartir el excedente es cuidar el alma. En mi caso voy a misa casi todos los domingos, a menudo llego atrasado. En la misa me dan una hoja con lecturas bíblicas para cada día de la semana, que a veces consulto pero las más de las veces leo otras, me confieso pero no tantas veces como debo, rezo siempre. Cuando mi alma es demasiado turbada tomo una pequeña dosis de ravotril, o de un sucedáneo de ravotril que es más barato que se llama clonazepam. A lo mejor alguien aquí puede ayudarme por sugerir un calmante natural. Soy partidario y usuario de la psicología clínica y especialmente de lo que se llama la psicología comunitaria. La psicología comunitaria aporta al desarrollo de los vecindarios. Pienso que si hubiera atención psicológica disponible en cada barrio habría menos violencia doméstica, menos alcoholismo, menos droga, y menos delincuencia.

Un elemento básico de la nueva civilización es que tiene que ser una cultura de paz. No puedo preciarme por ser mejor que los demás porque soy católico. Al contrario sugiero como ejercicio para los católicos meditar sobre todo lo bueno que hay entre los protestantes y entre los masones y entre los hare krishna y los practicantes de yoga. Los socialistas debemos pensar en lo bueno que hay en el capitalismo, y los capitalistas y partidarios del capitalismo en lo bueno del socialismo. Los cristianos debemos apreciar a los musulmanes y los musulmanes a los cristianos. Este pobre planeta no aguanta más guerras fratricidas. La nueva civilización tiene que ser la unidad de los corazones y el dialogo de las mentes.

Cuidar al alma, de una manera u otra, es tarea de todos. Es tarea de todos los días. Quien no cuide a su alma perjudica no solamente a sí mismo. Perjudica a su familia y a la comunidad circundante y por ende al planeta. Ya lo dijo Platón hace miles de años: no hay justicia y bien orden en la sociedad si no haya justicia y bien orden en las personas que componen la sociedad.

Mi quinto sugerencia para construir la nueva civiliza con en la vida diaria es cuidar al cuerpo. Esta sugerencia no es ninguna novedad para ustedes. No me voy a dedicar a convencerles a ustedes que ya están convencidos. Me voy a dedicar a explicar porque la salud natural construye la nueva civilización. Comienzo con quien fue el fundador de las principales instituciones chilenas quien fue Adam Smith.

Parece mentira que en este país del siglo XXI ubicado al fin del mundo el autor principal de las reglas del juego que norman la convivencia fuera un escocés del siglo XVIII pero es cierto. Smith llegó a Chile en el pensamiento de Diego Portales, y en la forma jurídica del código civil cuyo autor fue Andrés Bello, y luego en el pensamiento de José Victorino Lastarrria y todos los liberales del siglo diecinueve y más recientemente en las personas de los discípulos de Smith conocidos como los Chicago Boys.

Nos enseña Smith que todo objeto útil, toda mercancía vendible, tiene dos valores. Tiene un valor de uso. Como valor de uso atiende a alguna necesidad o conveniencia humana. Para citar ejemplos que cita el mismo Smith el pan y la carne atienden a la necesidad de comer y la cerveza atiende a la conveniencia de gozar de la comida.

Las mismas mercancías tienen también otro valor. El panadero y el carnicero no te dan el pan amasado y la chuleta de cerdo porque tú los necesitas, sino porque a ellos les conviene vendértelos. El objetivo del cervecero no es tu placer sino su renta. El valor en el comercio Smith llama valor del cambio. Es el dinero que tu troques con el panadero, el carnicero y el cervecero para conseguir la alimentación que tu cuerpo necesita y el placer que tu cuerpo desea. El código civil está escrito para establecer las normas de este juego que se llama mercado.

Con esta aclaración fundamental se puede comparar la salud natural que también se llama la salud alternativa con la medicina convencional que también se puede llamar la medicina industrial. La primera se dedica más al valor de uso. El segundo se dedica más al valor de cambio. La salud natural es una especie de contra-cultura ante la medicina y la industria farmacéutica dominantes. El enfoque de la salud natural es el cuerpo humano como es y la vida sana como debe ser.

Smith no negó e incluso dijo que el objetivo y propósito del valor de cambio fue siempre el valor de uso. El dinero y el lucro no son fines en sí mismos, sino medios. Pero acto seguido se equivocó. Argumentó que hay una sola manera de lograr el bienestar humano; un solo camino eficaz hacia la producción de valores de uso. Muchos de sus discípulos simplemente se olvidan del cuerpo humano, de la tierra, de los animales y de las plantas. Para ellos hay una sola medida de valor: para ellos el valor es el dinero que paga el cliente para comprar el producto.

Es por eso que la vuelta al cuerpo, la vuelta a la naturaleza, la vuelta a la salud como riqueza concreta y tangible, construyen una nueva civilización. En la nueva civilización el dinero y el mercado son medios. No son fines, y no son los únicos medios para llegar a los fines. El fin principal es una vida sana en un medio ambiente sostenible.

Paso ahora al sexto y último de mis consejos hoy para construir una nueva civilización. Todos los días podemos practicar la administración eficiente de los bienes. Me refiero a practicar los valores humanos en forma eficiente. En todas las casas hay bienes sobrantes que se puedan regalar a los necesitados o vender a un precio módico en la feria. En todos los barrios hay gente que no hace nada, o no hace casi nada. Se botan cosas que se pueden reciclar. Se dejan inutilizadas tierras que puedan ser huertas.

Voy a dar un ejemplo de administración eficiente con base en mi experiencia reciente en Sud África. Sud África es el primer productor de oro del mundo, pero las poblaciones mineras donde viven los trabajadores de las minas se encuentran entre las más miserables del mundo. No es solamente porque los sueldos de los mineros no alcanzan. Es también porque las poblaciones son secas con poca vegetación.

Y es también porque en las poblaciones no viven solamente los trabajadores sino también una población flotante con vida precaria entre quienes hay asaltantes quienes roban las casas y violan a las mujeres mientras los mineros trabajan en túneles subterráneos sacando el mineral de la tierra.

Hubo recién una serie de huelgas en las minas sudafricanas. Entre los muchos acuerdos al final de las huelgas estuvo el compromiso de las empresas mineras a apoyar medidas para mejorar la calidad de vida en las poblaciones donde viven los mineros. Consultadas las empresas mineras, ellas nos dijeron –o sea dijeron al instituto sin fines de lucro con el cual colaboro-- que en el pasado habían dado cuantiosas sumas de dinero para mejorar las poblaciones, pero sin ningún resultado positivo. El dinero fue malgastado cuando no robado.

Lo que hicimos con el apoyo de las empresas mineras fue inscribir a 411 de los pobladores de una población determinada en un curso de “organización ilimitada.” Es un curso práctico en el cual los participantes aprenden la administración de los bienes en forma eficiente por realizar proyectos en forma eficiente a la vez que asisten a charlas sobre la teoría de la organización.

A diferencia de Smith y a diferencia de los Chicago Boys la organización ilimitada enseña que el fin es atender a las necesidades vitales en armonía con la naturaleza, y que no hay limite a la creatividad humana para inventar medios para llegar al fin.

Resultó. Hicieron un pozo profundo para conseguir agua. Entre otras cosas formaron una serie de microempresas y cooperativas para cultivar la tierra y abastecer mercados en Johannesburgo con alimentos orgánicos. Hubo un nuevo espíritu en la población –un espíritu de cooperar para lograr el bien común.

La moraleja es que la administración eficiente de los bienes es algo que se puede aprender, y algo que se puede practicar todos los días. Sin ella la buena voluntad para compartir el excedente puede no conducir a nada, como fue el caso de las donaciones de las empresas mineras a los pobladores antes, cuando los pobladores no sabían organizarse. El sexto consejo es dedicarse a utilizar en forma eficiente los bienes que uno tenga, sean ellos dinero, tiempo, propiedad, talentos, destrezas, o conocimientos profesionales.

Con esto termino mi presentación.

Espero haber mostrado que la nueva civilización no es solamente una linda idea. Es algo que podemos hacer. No es solamente otro mundo posible. Es otro mundo que acontece.

Formato stampa Invia questa news ad un amico Crea un file PDF dalla news
 
Si raccomanda di abilitare i cookies nel proprio browser prima di inviare un commento.
I commenti sono proprietà dei rispettivi autori. Non siamo in alcun modo responsabili del loro contenuto.
Commenti